viernes, 12 de septiembre de 2008

Rafael Nadal y yo queremos aprender

RAFAEL NADAL Y YO QUEREMOS APRENDER
Javier Martínez Aldanondo
Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria
jmartinez@catenaria.cl
Artículo publicado en el boletín “Gestión del Conocimiento” de Catenaria, No.9, diciembre
2006.

Siendo fiel a mi columna anterior que versaba sobre las historias como elemento de aprendizaje y transmisión de conocimiento, la de este mes comienza y termina con sendas historias. Hace pocas semanas, Rafael Nadal, actual Nº 2 del mundo dio por terminada su temporada tenística cuando perdió en semifinales del Masters de Shangai con el Nº 1 Roger Federer. Acto seguido, se dedicó a analizar sus estadísticas del año 2006 (que en realidad son sus indicadores de desempeño y sus resultados de negocio): porcentaje de servicios, porcentajes de puntos ganados con el 1° servicio, puntos ganados en la red, errores no forzados con el drive y el revés, duración de sus partidos y una larga lista de cifras. Un par de datos llamaron su atención cuando los comparó con los de Federer. El suizo tiene el doble de aces por partido que él y su saque tiene un promedio de velocidad bastante mayor. Su conclusión fue clara: Se fijó como meta para el año 2007 incrementar un 1 la velocidad de su saque y acercarse lo más posible a las cifras de aces de Federer. Para ello, decidió no tomarse vacaciones como la mayoría de tenistas, y dedicar jornadas exclusivas a entrenar su saque. Lleva ya varios días intensivos de trabajo a razón de 500 saques diarios y obviamente a finales de 2007 será el momento de hacer una evaluación de esta obsesión por mejorar.


Aunque pueda sonar obvio, para aprender
hay que QUERER aprender. Los que nos
dedicamos a la formación creemos
erróneamente que nuestros alumnos
quieren aprender lo que les queremos
enseñar. Sin embargo, las personas
aprenden lo que necesitan cuando lo
necesitan y no necesariamente lo que
nosotros queremos que aprendan cuando
nosotros lo decidimos por ellas. Esa
evidencia tan simple explica gran parte de
las frustraciones relacionadas con los
esfuerzos e inversiones en formación y la
escasa rentabilidad y rendimiento que
obtenemos de ellos.


El aprendizaje busca modificar conductas (que las personas sean capaces de hacer cosas que antes no eran capaces de hacer) y no hay nada más difícil por una poderosa razón: exige cambiar. Para cambiar hay que aprender y para aprender hay que cambiar.

La primera gran pregunta es ¿qué tiene que ocurrir para que alguien quiera aprender?, ¿por qué querría cambiar comportamientos que le funcionan perfectamente y le permiten manejarse con tranquilidad en el mundo donde vive cómodo y seguro?. Existe una clave que nunca es tenida en cuenta en los procesos de construcción de conocimiento; La persona se tiene que dar cuenta que necesita aprender y esto ocurre sólo de una manera: cuando su estrategia o forma de hacer las cosas no le da los resultados que espera o necesita, y por tanto ya no le sirve. Es lo que le pasa a Nadal. ¿Y cuándo sucede esto? Una palabra tabú lo resume a la perfección: El error. Equivocarse es el elemento fundamental del aprendizaje y la única fuerza capaz de provocar un cambio de paradigma en las personas. Veamos por qué. Aprender significa tratar de explicarse el mundo que nos rodea. Si preguntamos a dos personas su opinión acerca del conflicto Palestino - Israelí o cuál es su película favorita, sus respuestas serán muy diferentes. Los seres humanos somos una colección de expectativas y tenemos modelos mentales y paradigmas muy arraigados sobre cómo funciona el mundo que son la base de nuestro comportamiento. Esos modelos nos ayudan a tratar de entender lo que hacen las personas, por qué lo hacen, qué objetivos tienen, qué harán en el futuro y cómo se comportarán y, por supuesto, cómo nos comportaremos nosotros. Pero esos modelos no surgen por generación espontánea sino que son el fruto de nuestras experiencias, valores, creencias, conocimientos. En definitiva, son nuestra carta de navegación, el resultado de nuestra historia personal. Somos lo que hemos vivido y por tanto lo que hemos aprendido.

Al mismo tiempo, las personas tenemos objetivos que nos mueven en la vida y motivaciones para alcanzarlos. Para ello, actuamos siguiendo planes que nos trazamos guiados precisamente por nuestros modelos y por la manera que creemos es la mejor para conseguir dichos objetivos. De nuevo, esos objetivos, intereses, preferencias, gustos y disgustos provienen de nuestros paradigmas y mayoritariamente, actuamos y decidimos inconscientemente guiados por ellos. Si alguien te dice lo que debes hacer (por ejemplo, deja de fumar) o cómo funcionan las cosas (por ejemplo, el procedimiento para cerrar una venta con un cliente en un curso de ventas), esa información no penetra, no se graba, no produce alteraciones cerebrales, no se recuerda. El momento mágico, el instante más importante de todo el proceso, que es cuando se produce la oportunidad de aprender, sólo desencadena cuando pones tus paradigmas en práctica confiado en que todo saldrá bien y sin embargo fallan tus expectativas, te encuentras con resultados no deseados, consecuencias inesperadas, dolorosas, negativas o erróneas y experimentas el fracaso. En ese instante y de forma automática, reflexionas para entender qué debía haber pasado, que pasó y cómo te explicas tu error (reflexión en base a experiencias previas) y quien te puede ayudar a entenderlo (el experto) y cómo modificas tus creencias para que la siguiente vez los resultados sean satisfactorios y no te sorprenda. Es decir, aprendes. Mientras no ocurra nada de esto, no consideras que haya nada que modificar y simplemente no aprendes.

El aprendizaje es un medio y no un fin, es la herramienta que te permite alcanzar el estado deseado. Mis hijos de 1 y 3 años aprenden muy rápido porque no tienen miedo de equivocarse, y yo como padre asumo que forma parte inseparable de su proceso de aprendizaje. Pero si matamos ese instinto, castigamos el error y creamos entornos de temor, los niños crecen con miedo y cuando sean adultos jamás se atreverán a ser creativos, a innovar. En el colegio y en la empresa, cometer un error es lo peor que puede ocurrir y cuando se produce, se hacen denodados esfuerzos por ocultarlo. Si tienes miedo, no querrás cambiar y pierdes la oportunidad de aprender.

Hace escasos días, un compañero me avisaba que la empresa proveedora de los nuevos aparatos telefónicos que nos están instalando en la empresa, iba a impartir una serie de cursos con el fin de enseñarnos a manejar tan sofisticados equipos. La idea no me entusiasmó en absoluto porque el tiempo es un bien muy escaso, pero como una de las actividades se celebraba en la planta donde trabajo, me hice un hueco para asistir. La agradable joven que impartía la formación habló extensamente sobre las características del nuevo modelo, sus funcionalidades y cómo había que ejecutar las distintas operaciones (rellamada, desvío, recuperar mensajes, dejar en stand by, etc.). Confieso que no pude aguantar ni siquiera 10 minutos. Al día siguiente, cuando fui a devolver una llamada urgente a un cliente, me di cuenta de que ya me habían colocado el nuevo teléfono y no era capaz utilizarlo. Aprender exige perder cosas, olvidar; por eso cuesta tanto, porque en realidad significa renunciar. Darte cuenta de que no sabes es información muy útil para aprender (aunque reconocer públicamente tu ignorancia es algo muy mal visto). El mecanismo clave para lograrlo es desestabilizar al alumno (provocarle un conflicto/quiebre/error/fracaso de expectativas - predicciones). En general, las experiencias de aprendizaje de cualquier tipo no suelen empezar por aquí. Yo estuve dispuesto a aprender a usar el nuevo teléfono cuando traté de hacer una llamada (y fracasé) pero no cuando se impartió el curso.

Nadie mide las consecuencias de la mala formación ni dimensiona el despilfarro de tiempo, dinero, expectativas y confianza de que realmente sirva para algo. La formación es tan aburrida que los alumnos, al igual que ante una mala película, hacen zapping al profesor porque les resulta imposible mantener la atención. Analice, en los cursos que imparte, cuántas oportunidades tienen los alumnos de equivocarse y recuperarse de ese error para aprender. Cada vez que vaya a diseñar o impartir un curso, pregúntese si es lo que los participantes necesitan para hacer mejor su trabajo, si les será útil e inmediatamente aplicable y en definitiva si van a querer aprender lo que les va a tratar de enseñar. Si la formación busca que las personas hagan cosas (cambiar comportamientos) primero hay que saber qué quiero que hagan (a partir de lo que hoy NO hacen bien) en lugar de preocuparme de lo que quiero que sepan. Nadal tiene claro lo que quiere mejorar con su saque y yo también para llamar por teléfono. No puede enseñar nada a nadie que ellos no quieran
aprender, por eso es tan importante preocuparse de que quieran. Y pregúntese, sobre todo, cuántos errores quiere que cometan sus alumnos y cómo los va a provocar. Si tiene dudas, no pierda dinero ni tiempo y no se lo haga perder a ellos.

Catenaria - Gestión del Conocimiento
Agustinas, 1350 / Teléfono 56 - 2 - 2905404 / Mail: jmartinez@catenaria.cl / Santiago, Chile

11 comentarios:

Angel Brito dijo...

Hola

Anónimo dijo...

Esta lectura es excelente me permite autoreflexionarme, me recuerda la palabra de San Pablo, que dice:" en mis debilidades es que soy fuerte", eso ha hecho Nadal identificar su debilidad para luego fortalecerla y lo logro. Hay que identificar no solo las de los estudiantes para ayudarle o ayudarnos como debe ser, sino tambien identificar las nuestra. Ello nos sirva para todo en la vida, nuestro trabajo,familia y estudios.

Anónimo dijo...

Me encanta como Rafael Nadal enfrenta su debilidad y logra fortaleacer ese aspecto de su vida.

Todos estamos llenos de defectos, debilidades y hasta pasiones propias del ser humano, pero lo importante de todo ello es saber fortalecer los puntos debiles y saber controlar los desvordamientos que pudieran surgir de pasiones propias repito del ser humano. El caracter se cultiva y moldea, pero todo en la vida conlleva sacrificios que al final nos dan los resultados que hemos perseguido.
Es preciso evaluar nuestro accionar diario no solo en lo profesional, sino en lo personal, familiar, con ello podremos entender los errores y como corregirlos, eso fue lo que hizo Rafael Nadal pàra lograr sus metas. ALBA BEARD.

Anónimo dijo...

La lectura sobre la historia de Nadal,me ha tocado personalmente, ya que va mas alla de lo que es el rol de un docente, sino que contiene reflexiones que necesariamente nos llaman a realizar un analisis en introspectiva, ya que antes de poder enseñar a otros debemos, nosotros, aprender a conocernos y a crecer,mejorar, perfeccionarnos como seres humanos, cada dia, de cada persona, de cada experiencia, haciendo acopio de que solo aprende aquel que realmente quiere aprender, asi que es momento de querer aprender, a conocernos, amarnos, mejorarnos, hacer de nuestros errores y fracasos, oportunidades, que no solo nos ayuden a nosotros, sino que ayuden a otros.

Awilda Reyes.

Anónimo dijo...

Esta lectura es excelente me permite autoreflexionarme, me recuerda la palabra de San Pablo, que dice:" en mis debilidades es que soy fuerte", eso ha hecho Nadal identificar su debilidad para luego fortalecerla y lo logro. Hay que identificar no solo las de los estudiantes para ayudarle o ayudarnos como debe ser, sino tambien identificar las nuestra. Ello nos sirva para todo en la vida, nuestro trabajo,familia y estudios.

Alexis A. Gomez Geraldino

Anónimo dijo...

De este artículo e historia viviente, me llamo la atencion el analisis y comparacion que hizo al señor Nadal sobre su oponente, en el sentido de que determino las ventajas y desventajas que tiene su oponente sobre él.

Tambien me llamo la atencion, el esfuerzo y sacrificio que hizo el señor Nadal para poder acercarse en calidad a su oponente.

Mi punto de vista se perfila en que todo en la vida necesita esfuerzo, amor y dedicacion y, que la suerte es una quimera si no es acompañada por tal esfuerzo, amor y dedicacion. Si el señor Nadal no se esfuerza a tal punto de tomar sus vacaciones para entrenar y alcanzar los datos de su oponente, otra cosa hubiese sido, pero no el actual campeon de tenis.

Sinceramente,

Franny Gonzalez

Anónimo dijo...

Este artículo me ayuda a comprender algo que en verdad a todos nos cuesta:

y es que, a pesar de que procuramos nunca cometerlos y de que generalmente los cometemos de modo inconciente, ¡cuan importantes resultan los errores y los fracasos en nuestras vidas!
¡cuanto se descubre a partir de ellos!

Reconozcamos esto y habremos crecido muchísimo, y ganado aunque no lo creamos.

Marcia Raquel

Magnolia dijo...

El artículo de Rafael Nadal me parece muy interesante, en especial para comprender como estudiando nuestro errores podemos obtener logros significativos en cualquier plano de nuestro vida.

Increiblemente son los errores los que nos enseñan. Fallar en un examen, en una materia en la que realmente se tenga interes, abre las puertas a una nueva busqueda de conocimientos, a un mejoramiento de la persona, interesada, por supuesto, pues esto se trata de una conciencia personal.

Ana Magnolia

Anónimo dijo...

Excelente! Es la palabra que define este interesante articulo "Rafael Nadal y yo queremos aprender", a traves del cual nos damos cuenta que necesariamente para aprender, a)Debemos reconocer nuestros errores y debilidades y b) debemos trazar pautas y planificar estrategias para mejorar. Que nuestro temor a fracasar no nos haga unos fracasados por quedarnos estaticos sin hacer nada. Resulta relevante para la puesta en practica de estos apectos, que tengamos la suficietne humildad como para reconocer en que estamos obrando incorrectamente y, la dedicacion y persistencia para la puesta en practica de las medidas que nos haran mejorar. Porque en definitiva si queremos ser excelentes debemos ser constantes, ya que la excelencia no es un acto sino un habito.

FRANKLIN CONCEPCION

Anónimo dijo...

La lectura nos hace reflexionar en un aspecto importante, el exito no es ausencia de fracaso, es la consecuencia de nuestra actitud hacia el fracaso y la forma en que lo enfrentamos, todo esta en nosotros, y en la forma en que enfrentemos las diversas adversidades que se nos puedan presentar a lo largo de nuestra vida.

Que importante es la motivacion interna, que grande es esa fuerza interior que nos permite sobreponernos y hacer todo lo necesario para salir adelante, airosos en cualquier proyecto en el cual nos enfrasquemos.

Este articulo es realmente motivados, nos muestra de una forma llama que somos los dueños de nuestro destinos, solo en la medida en que identifiquemos nuestras debilidades y trabajemos arduamente para lograr lo que nos hemos propuesto, asumiendo el reto y sacrificio que esto implica, podremos realmente ser exitosos en todos los ambitos de nuestra vida.

Ver como el error influye en nuestro crecimiento de forma positiva motivandonos a luchar, a trabajar y sobre todo a aprender del mismo, haciendo todo cuanto sea necesario para lograrlo rescata el sentido del mismo, llevandonos a sentirnos esperanzados al errar.

Esmirna Gisselle Mendez

Anónimo dijo...

Me gusto mucho esta lectura porque nos refiere un tema actual sobre la vivencia de un deportista conocido . Nos enseña que la determinacion y la tenacidad son elementos importantes para mejorar, que es necesario reconocer nuestras debilidades, aceptarlas y lograr mejorarlas.
Debemos Tener la voluntad de aprender de los demas y asi mejorar nuestras deficiencias.

Antonia Josefina Grullon Blandino